Mostrando entradas con la etiqueta COOPER. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta COOPER. Mostrar todas las entradas
lunes, 9 de noviembre de 2009
sábado, 7 de noviembre de 2009
CRÓNICA - I TWO DAY FESTIVAL 09´ - PABELLÓN MULTIUSOS SÁNCHEZ PARAÍSO (SALAMANCA)
Sensación agridulce en el arranque del Two Day Festival
*****
TWO DAY FESTIVAL 09´ - Pabellón Multiusos Sánchez Paraíso (Salamanca) - 6 de noviembre de 2009

Este festival nace, según sus organizadores, para ser la gran última cita del indie nacional. La cosa va así: cartelazo (14 artistas) durante dos días consecutivos. El primero, en Salamanca (anoche). Hoy en Valladolid. ¿Resumen rápido? Quién mucho abarca... poco aprieta.
El plantel de artistas era variado y extenso. La ausencia de un cabeza de cartel claro (no por la calidad o ausencia de ella de los grupos en cuestión, sino por la duración de los shows) fue determinante para que anoche algo menos de 2.000 personas (en el mejor momento de la jornada) se acercaran al Multiusos de Salamanca, un pabellón con capacidad para 7.000... para dar la bienvenida a un festival que, presumiblemente, deberá cambiar alguno de sus planteamientos.
El hostiazo de afluencia estuvo presente toda la noche. Salir a un pabellón desangelado a tocar no es lo más agradable del mundo, pero la inesperada “putadilla” puso en jaque a un grupo de artistas que se lo tuvo que currar más de lo normal para llegar a sus seguidores.
Arrancó la jornada Zahara allá por las 6 de la tarde. Nuestra chica pop sonríe, coquetea, rockandrollea y, sobre todo, demuestra buen gusto en todo lo que hace encima del escenario. Sus chicos fabulosos dan cuerpo a las canciones que la de Úbeda defendió durante años en garitos. Destacó Tú me llevas con ese bombo resonando en un pabellón vacío. O Funeral, sobresaliente. Y sí, tocó Merezco.

Elastic Band fueron los segundos. Mandolina en mano, los granadinos se rieron (con respeto) de todos los topicazos que rodean el a veces obsoleto esteticismo del rock. Sus canciones no se entienden sin el carisma en directo de un trío solvente, de un vocalista un poco desequilibrado (es un piropo) y de una extraña (porque no se estila) voluntad de reinventar las cosas que ya hemos visto cien veces en otros artistas.
Ana Fernández Villaverde, alias La Bien Querida no quería ser cantante. Ni famosa. Quizás ésto explica su vergüenza escénica y su algo aburrido estatismo. Con todo, nadie niega que Romancero es uno de los discos del año. Un ejercicio de pop mestizo que el respetable recibió con gusto (había una pancarta que rezaba “Temazo Pop”). Su banda, entre los que se encuentra David Rodríguez, productor de su disco, está ya consolidada tras rodar por unos cuantos escenarios de la Península. Después, Ana flipó ante el gran número de fans que le pidieron fotos mientras veía los demás conciertos del festival desde la pista.
Excepticismo respecto a la presencia de los suecos Billie The Vision And The Dancers en el festival. Tuvieron su público específico y, sólo por su excéntrica propuesta (y vestuario, y vocalista, y puesta en escena...) mereció la pena ver algo distinto por esas tempranas horas.
Cuando salió Cooper al escenario casi 1.000 personas pululaban ya por el Multiusos. Poco dado a la expresividad, Alejandro Díez volvió a demostrar que la experiencia (la suya, en concreto) es un grado. Quizá en su mejor momento en directo desde que arrancara su carrera en solitario (lo dijo también Chema Rey en la presentación del músico), el leonés cantó temazos como Steph o La edad de la inocencia.

Lo que es imperdonable es la lamentable (no hay término más amable) acústica del pabellón que, de la mitad de la pista hacia atrás apenas se distinguía la música procedente del escenario del eco de la batería resonando con su correspondiente e insoportable retardo en las paredes del pabellón. No fue cosa de Cooper, por supuesto, pero en su concierto en particular se notó en exceso las limitaciones acústicas del recinto.
La disposición de los grupos, en general, no fue la más acertada. Colocar a Christina Rosenvinge y a Russian Red juntas (previo concierto de La Bien Querida) es un poco matador. Y no porque el folk no sea el género más animado del mundo. Si no porque, precisamente, los minimalismos de la rubia más importante del rock independiente o los de Lourdes Hernández se disfrutan mucho más en un entorno más íntimo.
El escenario se le quedó grande a Rosenvinge, en un concierto que el público recibió con apatía. Incluso, siendo Tu labio superior la cumbre de su carrera casi con toda seguridad. Conseguir el grado de complicidad con el público y la sinergia perfecta con la banda (entre la que se encuentra Charlie Bautista, también con Russian) en poco más de media hora es tarea ardua. Y corta el rollo a cualquiera. Christina se ha ganado a pulso el respeto unánime de la crítica y del público. Pero no. Anoche no convenció.
Lourdes Hernández tomó el relevo de Christina. Ya ante un público expectante por la salida de Sidonie al escenario, el estruendo cuando salió la madrileña fue de órdago. No es para menos. Todo está dicho ya de su debut. El triunfo de la naturalidad y la normalidad. Russian aparece con su guitarra y algo hace click en el cerebro de su público más allá del extendido “Russian-me-tiene-que-gustar-porque-soy-indie”. Lourdes encandila con su voz. A veces desmedida, a veces exquisitamente comedida en uno de los repertorios con más buen gusto de la noche: Cigarrettes, The don´t believe... Lanzo pregunta: ¿No tocó Nice Thick Feathers?. Juraría que no … pero ya dudo. Si no la incluyó en el repertorio, desde luego, fue una jugada valiente a lo Dylan que es de admirar.

Y por fin se hizo El incendio. El concierto que muchos de los presentes llevaban esperando desde hacía horas. Les vimos en Joy Eslava la noche anterior y las ganas no fueron las mismas, siendo sinceros. Pero sorpresas te da la vida: si la noche anterior todo había sido corrección, perfeccionismo, poses rockistas diseñadas más para la prensa gráfica que para su disfrute personal… en Salamanca se salieron.
Cañeros desde el principio, espontáneos, gamberros. Sidonie en estado puro, demostrando que son carne de multitudes (y no es algo negativo, es un resultado merecido). Jesus anima fervientemente al público y Marc incita a que su sobresaliente repertorio se coree como si no hubiera mañana. Por las horas, Moog fue el momento de la noche, pero también La sombra, Un día más en la vida (Con Zahara) o El incendio. Una chica se resbaló dos veces (con sendos hostiazos en sus corresponidentes nalgas). Pero acto seguido se levantaba y seguía bailando como si les fuera la vida en ello. En eso consisten los conciertos de Sidonie. El grupo y su público, plenamente libre, disfrutando de la jugada, y ellos coronandose como los grandes ganadores del festival (por número de asistentes y calidad del concierto). Y por fín, honraron en directo un álbum tan sobresaliente como su último trabajo.
Había cierta curiosidad con Iván Ferreiro. Muchos meses sin actuar en directo con banda. Pero, como decíamos antes, la experiencia de uno de los compositores más brillantes del pop español es un grado. Iván ofreció una amplia gama de poses y recursos interpretativos que cada vez definen su personalidad escénica de una forma más característica. Su situación en stand by (está preparando su tercer disco) hizo que no ofreciera nada nuevo. Pero escuchar la crudeza de Ciudadano A en directo no tiene precio. O la grandiosidad de Toda la verdad, Canciones para el tiempo y la distancia y El viaje de Chihiro. Otro de los peces gordos de la noche.

Después de Iván la cosa ya fue a menos. No por la calidad de los grupos, sino por una asistencia que fue reduciendose paulatinamente hasta que la cosa quedó en unas 600 personas en los dos últimos conciertos. Mucho tuvo que ver la larguísima espera (una hora) hasta que Magic Arm (con calzador en el cartel) actuaran como teloneros de Camera Obscura. Algunos aprovecharon a dormir (verídico), otros quemaron sus últimos cartuchos.
Era la primera vez que la formación actuaba en Salamanca en los diez años que vienen tocando por España (son escoceses). Pop folk de altura con una banda que bien podría encajar en el blues o en el soul, géneros que involuntariamente acarician en un directo eficaz, pero soberanamente soso.
Y ya a las 4 de la mañana: Second. Nos dió cierta pena que una banda de su nivel tuviera que actuar ante tan escasa audiencia. Ante la jodienda, uno puede achantarse y tocar por cumplir o entregarse a los pocos que quedan. Los murcianos optaron por lo segundo. Rincón exquisito, Palabras, A las 10, Invisible, Horas de humo... todo temones durante 45 minutos en los que José Ángel (vocalista) se desgañita, escala estructuras (con el correspondiente pensamiento de “ qué jefe, pero como se caiga...”), salta al público, o lo sube al escenario con ellos a tocar Todas las cosas, himno personal del grupo. Zahara (sí, doce horas después y por tercera vez) hizo a dúo Conocerte. El momento más especial: Más suerte, con Nando, Javi y Jorge desde el suelo desgranando la mejor canción de Fracciones de un segundo (y una de las mejores del último pop español).

¿Conclusiones? Demasiados artistas en un festival que se podría haber partido en dos (se entiende, dos días en Valladolid, dos días en Salamanca) y haberse llevado a una sala de aforo más modesto, que no evidenciase la decepcionante asistencia de un evento que debería haber nacido con ambiciones más controladas.
Y cuatro nombres propios que, a nuestro juicio, definen el presente y el futuro del pop nacional: Sidonie, Second, Zahara y Elastic Band.
KIKE DEL TORO
FOTOS: RAMÓN MATÍAS
*****
TWO DAY FESTIVAL 09´ - Pabellón Multiusos Sánchez Paraíso (Salamanca) - 6 de noviembre de 2009

Este festival nace, según sus organizadores, para ser la gran última cita del indie nacional. La cosa va así: cartelazo (14 artistas) durante dos días consecutivos. El primero, en Salamanca (anoche). Hoy en Valladolid. ¿Resumen rápido? Quién mucho abarca... poco aprieta.
El plantel de artistas era variado y extenso. La ausencia de un cabeza de cartel claro (no por la calidad o ausencia de ella de los grupos en cuestión, sino por la duración de los shows) fue determinante para que anoche algo menos de 2.000 personas (en el mejor momento de la jornada) se acercaran al Multiusos de Salamanca, un pabellón con capacidad para 7.000... para dar la bienvenida a un festival que, presumiblemente, deberá cambiar alguno de sus planteamientos.
El hostiazo de afluencia estuvo presente toda la noche. Salir a un pabellón desangelado a tocar no es lo más agradable del mundo, pero la inesperada “putadilla” puso en jaque a un grupo de artistas que se lo tuvo que currar más de lo normal para llegar a sus seguidores.
Arrancó la jornada Zahara allá por las 6 de la tarde. Nuestra chica pop sonríe, coquetea, rockandrollea y, sobre todo, demuestra buen gusto en todo lo que hace encima del escenario. Sus chicos fabulosos dan cuerpo a las canciones que la de Úbeda defendió durante años en garitos. Destacó Tú me llevas con ese bombo resonando en un pabellón vacío. O Funeral, sobresaliente. Y sí, tocó Merezco.

Elastic Band fueron los segundos. Mandolina en mano, los granadinos se rieron (con respeto) de todos los topicazos que rodean el a veces obsoleto esteticismo del rock. Sus canciones no se entienden sin el carisma en directo de un trío solvente, de un vocalista un poco desequilibrado (es un piropo) y de una extraña (porque no se estila) voluntad de reinventar las cosas que ya hemos visto cien veces en otros artistas.
Ana Fernández Villaverde, alias La Bien Querida no quería ser cantante. Ni famosa. Quizás ésto explica su vergüenza escénica y su algo aburrido estatismo. Con todo, nadie niega que Romancero es uno de los discos del año. Un ejercicio de pop mestizo que el respetable recibió con gusto (había una pancarta que rezaba “Temazo Pop”). Su banda, entre los que se encuentra David Rodríguez, productor de su disco, está ya consolidada tras rodar por unos cuantos escenarios de la Península. Después, Ana flipó ante el gran número de fans que le pidieron fotos mientras veía los demás conciertos del festival desde la pista.
Excepticismo respecto a la presencia de los suecos Billie The Vision And The Dancers en el festival. Tuvieron su público específico y, sólo por su excéntrica propuesta (y vestuario, y vocalista, y puesta en escena...) mereció la pena ver algo distinto por esas tempranas horas.
Cuando salió Cooper al escenario casi 1.000 personas pululaban ya por el Multiusos. Poco dado a la expresividad, Alejandro Díez volvió a demostrar que la experiencia (la suya, en concreto) es un grado. Quizá en su mejor momento en directo desde que arrancara su carrera en solitario (lo dijo también Chema Rey en la presentación del músico), el leonés cantó temazos como Steph o La edad de la inocencia.

Lo que es imperdonable es la lamentable (no hay término más amable) acústica del pabellón que, de la mitad de la pista hacia atrás apenas se distinguía la música procedente del escenario del eco de la batería resonando con su correspondiente e insoportable retardo en las paredes del pabellón. No fue cosa de Cooper, por supuesto, pero en su concierto en particular se notó en exceso las limitaciones acústicas del recinto.
La disposición de los grupos, en general, no fue la más acertada. Colocar a Christina Rosenvinge y a Russian Red juntas (previo concierto de La Bien Querida) es un poco matador. Y no porque el folk no sea el género más animado del mundo. Si no porque, precisamente, los minimalismos de la rubia más importante del rock independiente o los de Lourdes Hernández se disfrutan mucho más en un entorno más íntimo.
El escenario se le quedó grande a Rosenvinge, en un concierto que el público recibió con apatía. Incluso, siendo Tu labio superior la cumbre de su carrera casi con toda seguridad. Conseguir el grado de complicidad con el público y la sinergia perfecta con la banda (entre la que se encuentra Charlie Bautista, también con Russian) en poco más de media hora es tarea ardua. Y corta el rollo a cualquiera. Christina se ha ganado a pulso el respeto unánime de la crítica y del público. Pero no. Anoche no convenció.
Lourdes Hernández tomó el relevo de Christina. Ya ante un público expectante por la salida de Sidonie al escenario, el estruendo cuando salió la madrileña fue de órdago. No es para menos. Todo está dicho ya de su debut. El triunfo de la naturalidad y la normalidad. Russian aparece con su guitarra y algo hace click en el cerebro de su público más allá del extendido “Russian-me-tiene-que-gustar-porque-soy-indie”. Lourdes encandila con su voz. A veces desmedida, a veces exquisitamente comedida en uno de los repertorios con más buen gusto de la noche: Cigarrettes, The don´t believe... Lanzo pregunta: ¿No tocó Nice Thick Feathers?. Juraría que no … pero ya dudo. Si no la incluyó en el repertorio, desde luego, fue una jugada valiente a lo Dylan que es de admirar.

Y por fin se hizo El incendio. El concierto que muchos de los presentes llevaban esperando desde hacía horas. Les vimos en Joy Eslava la noche anterior y las ganas no fueron las mismas, siendo sinceros. Pero sorpresas te da la vida: si la noche anterior todo había sido corrección, perfeccionismo, poses rockistas diseñadas más para la prensa gráfica que para su disfrute personal… en Salamanca se salieron.
Cañeros desde el principio, espontáneos, gamberros. Sidonie en estado puro, demostrando que son carne de multitudes (y no es algo negativo, es un resultado merecido). Jesus anima fervientemente al público y Marc incita a que su sobresaliente repertorio se coree como si no hubiera mañana. Por las horas, Moog fue el momento de la noche, pero también La sombra, Un día más en la vida (Con Zahara) o El incendio. Una chica se resbaló dos veces (con sendos hostiazos en sus corresponidentes nalgas). Pero acto seguido se levantaba y seguía bailando como si les fuera la vida en ello. En eso consisten los conciertos de Sidonie. El grupo y su público, plenamente libre, disfrutando de la jugada, y ellos coronandose como los grandes ganadores del festival (por número de asistentes y calidad del concierto). Y por fín, honraron en directo un álbum tan sobresaliente como su último trabajo.
Había cierta curiosidad con Iván Ferreiro. Muchos meses sin actuar en directo con banda. Pero, como decíamos antes, la experiencia de uno de los compositores más brillantes del pop español es un grado. Iván ofreció una amplia gama de poses y recursos interpretativos que cada vez definen su personalidad escénica de una forma más característica. Su situación en stand by (está preparando su tercer disco) hizo que no ofreciera nada nuevo. Pero escuchar la crudeza de Ciudadano A en directo no tiene precio. O la grandiosidad de Toda la verdad, Canciones para el tiempo y la distancia y El viaje de Chihiro. Otro de los peces gordos de la noche.

Después de Iván la cosa ya fue a menos. No por la calidad de los grupos, sino por una asistencia que fue reduciendose paulatinamente hasta que la cosa quedó en unas 600 personas en los dos últimos conciertos. Mucho tuvo que ver la larguísima espera (una hora) hasta que Magic Arm (con calzador en el cartel) actuaran como teloneros de Camera Obscura. Algunos aprovecharon a dormir (verídico), otros quemaron sus últimos cartuchos.
Era la primera vez que la formación actuaba en Salamanca en los diez años que vienen tocando por España (son escoceses). Pop folk de altura con una banda que bien podría encajar en el blues o en el soul, géneros que involuntariamente acarician en un directo eficaz, pero soberanamente soso.
Y ya a las 4 de la mañana: Second. Nos dió cierta pena que una banda de su nivel tuviera que actuar ante tan escasa audiencia. Ante la jodienda, uno puede achantarse y tocar por cumplir o entregarse a los pocos que quedan. Los murcianos optaron por lo segundo. Rincón exquisito, Palabras, A las 10, Invisible, Horas de humo... todo temones durante 45 minutos en los que José Ángel (vocalista) se desgañita, escala estructuras (con el correspondiente pensamiento de “ qué jefe, pero como se caiga...”), salta al público, o lo sube al escenario con ellos a tocar Todas las cosas, himno personal del grupo. Zahara (sí, doce horas después y por tercera vez) hizo a dúo Conocerte. El momento más especial: Más suerte, con Nando, Javi y Jorge desde el suelo desgranando la mejor canción de Fracciones de un segundo (y una de las mejores del último pop español).

¿Conclusiones? Demasiados artistas en un festival que se podría haber partido en dos (se entiende, dos días en Valladolid, dos días en Salamanca) y haberse llevado a una sala de aforo más modesto, que no evidenciase la decepcionante asistencia de un evento que debería haber nacido con ambiciones más controladas.
Y cuatro nombres propios que, a nuestro juicio, definen el presente y el futuro del pop nacional: Sidonie, Second, Zahara y Elastic Band.
KIKE DEL TORO
FOTOS: RAMÓN MATÍAS
viernes, 6 de noviembre de 2009
AVANCE - TOW DAY FESTIVAL 09´

Nos vamos a Salamanca.
Festival maratoniano con actuaciones de Iván Ferreiro, Christina Rosenvinge, Russian Red, Second, Sidonie, Cooper o Zahara.
Mañana te contamos TODOS los detalles...
sábado, 22 de agosto de 2009
CRÓNICA - II JORNADA ECOPOP 09´
El espectacular concierto de Lori Meyers, protagonista en la II Jornada del Ecopop.
*****

La segunda jornada del Ecopop 09´ se cerró anoche con unos pocos seguidores menos que el jueves pero con un plus de intensidad rockera (y popera) gracias a los conciertazos de Cooper, Lori Meyers y Love Of Lesbian.
Entertainiment abrió la noche. El panorama daba un poco de miedo. Al menos, poniéndose en la piel de ellos. Apenas 30 personas ocupaban el recinto cuando subieron al escenario. Eso sí. Los burgaleses no se achantaron y ofrecieron un breve concierto con los mayores trallazos (unos, a priori, más entendibles que otros) de su apreciable “La increíble historia del Sol, la Luna y las Estrellas”. Y triunfaron. Por varios motivos. Porque al acabar su actuación, el público, que ya se había multiplicado por 20, les pideron un bis. Y al entrar al recinto, la gente, en vez de irse directamente a las barras o a la grada, se quedaba en la pista a bailar. ¿Los alicientes? Ballenas blancas, por ejemplo, que es una delicia indie rock; Madonnas, una nueva vuelta de tuerca al sonido ochentero o Murciélagos sonoros, que con su contagioso ritmo de batería despidió su actuación. Ellos lo pasaron bien y el público también. No hay más que hablar.

Más fría fue la cosa con Klaus and Kinski. Hacer una prueba de sonido encima de un escenario (y ante el público, se entiende) no es de recibo, ni como anécdota. Quizá eso predispuso una actuación fría por parte de Marina, su vocalista, poco dada a la expresividad (corporal, vocal ya es otra cosa). No me convenció el concierto. A las claras. Ahora bien, se valora la audacia de no seguir patrones, de hacer un temón como Rockandrollear en clave electroacústica y después arrancarse con un bolero como Mengele y el amor. Se llevaron la palma al grupo más experimental y personal de la noche. Y eso, siempre crea reacciones encontradas entre el público.

Y llegó Cooper. La experiencia y la educación (escénica) personificada. Con puntualidad británica y durante una hora desgranó algunos temas de su ya dilatada carrera. Entre el público, bastantes aficionados con estética mod para no desentonar con la ocasión. “No pido que saltéis o deis gritos. Nos parece feo hacerlo. Podéis hacer lo que queráis, que nosotros estamos a gusto tocando aquí, de cualquier manera”. Sonó Steph, El sueño o Hyde Park, con la que despidió casi una hora sin ninguna mala canción que en un escenario como el castillo Álvaro de Luna adquieren una lectura quizá no diferente, pero sí especial. Potente sesión de pop enérgético con aroma británico, gracias a una banda perfectamente rodada. Da la sensación de que para Alejandro Díez subirse al escenario o hacer canciones es una actividad tan normal como comprar el pan. Es en esa sencillez donde reside toda la grandeza y el sello personal e intransferible de una de las bandas más honradas e inconfundibles del país.

Lapido, compatriota granadino de “los lori” puso el nivel muy alto la noche del jueves. Que nadie lo dude. Lori Meyers (responsables de meter a buena parte de las casi 2.000 personas que llenaron el recinto) no se quedaron atrás. Ni mucho menos. Firmaron uno de los mejores discos del 2008. Y a estas alturas, los conciertos de presentación, en salas o festivales, son un ritual rock (and roll) ero de altísimo nivel, capaz de competir a caballo ganador con grandes bandas internacionales. Las cadencias pop de Cronolánea se transforman en directo en rabiosas guitarras, endiablados ritmos de batería y agresivas lineas de bajo. Más músicos que intérpretes, Lori van encendiendo a su público progresivamente. Efusiva respuesta del respetable en La búsqueda del rol (para quién firma, mejor tema de Cronolánea), complicidad en Luciérnagas y mariposas y catarsis colectiva, como no podía ser de otra manera en Alta fidelidad, y, sobre todo, en Luces de Neón, ya un himno para los granadinos y para el pop independiente. Noche dulce para ellos, que se llevaron de calle el título de grupo de la jornada.


Hoy, último día de conciertos. Ganas de escuchar como suena Zahara en directo, de rockandrollear con The Sunday Drivers y bailar con We are Standard.
*****

La segunda jornada del Ecopop 09´ se cerró anoche con unos pocos seguidores menos que el jueves pero con un plus de intensidad rockera (y popera) gracias a los conciertazos de Cooper, Lori Meyers y Love Of Lesbian.
Entertainiment abrió la noche. El panorama daba un poco de miedo. Al menos, poniéndose en la piel de ellos. Apenas 30 personas ocupaban el recinto cuando subieron al escenario. Eso sí. Los burgaleses no se achantaron y ofrecieron un breve concierto con los mayores trallazos (unos, a priori, más entendibles que otros) de su apreciable “La increíble historia del Sol, la Luna y las Estrellas”. Y triunfaron. Por varios motivos. Porque al acabar su actuación, el público, que ya se había multiplicado por 20, les pideron un bis. Y al entrar al recinto, la gente, en vez de irse directamente a las barras o a la grada, se quedaba en la pista a bailar. ¿Los alicientes? Ballenas blancas, por ejemplo, que es una delicia indie rock; Madonnas, una nueva vuelta de tuerca al sonido ochentero o Murciélagos sonoros, que con su contagioso ritmo de batería despidió su actuación. Ellos lo pasaron bien y el público también. No hay más que hablar.

Más fría fue la cosa con Klaus and Kinski. Hacer una prueba de sonido encima de un escenario (y ante el público, se entiende) no es de recibo, ni como anécdota. Quizá eso predispuso una actuación fría por parte de Marina, su vocalista, poco dada a la expresividad (corporal, vocal ya es otra cosa). No me convenció el concierto. A las claras. Ahora bien, se valora la audacia de no seguir patrones, de hacer un temón como Rockandrollear en clave electroacústica y después arrancarse con un bolero como Mengele y el amor. Se llevaron la palma al grupo más experimental y personal de la noche. Y eso, siempre crea reacciones encontradas entre el público.

Y llegó Cooper. La experiencia y la educación (escénica) personificada. Con puntualidad británica y durante una hora desgranó algunos temas de su ya dilatada carrera. Entre el público, bastantes aficionados con estética mod para no desentonar con la ocasión. “No pido que saltéis o deis gritos. Nos parece feo hacerlo. Podéis hacer lo que queráis, que nosotros estamos a gusto tocando aquí, de cualquier manera”. Sonó Steph, El sueño o Hyde Park, con la que despidió casi una hora sin ninguna mala canción que en un escenario como el castillo Álvaro de Luna adquieren una lectura quizá no diferente, pero sí especial. Potente sesión de pop enérgético con aroma británico, gracias a una banda perfectamente rodada. Da la sensación de que para Alejandro Díez subirse al escenario o hacer canciones es una actividad tan normal como comprar el pan. Es en esa sencillez donde reside toda la grandeza y el sello personal e intransferible de una de las bandas más honradas e inconfundibles del país.

Lapido, compatriota granadino de “los lori” puso el nivel muy alto la noche del jueves. Que nadie lo dude. Lori Meyers (responsables de meter a buena parte de las casi 2.000 personas que llenaron el recinto) no se quedaron atrás. Ni mucho menos. Firmaron uno de los mejores discos del 2008. Y a estas alturas, los conciertos de presentación, en salas o festivales, son un ritual rock (and roll) ero de altísimo nivel, capaz de competir a caballo ganador con grandes bandas internacionales. Las cadencias pop de Cronolánea se transforman en directo en rabiosas guitarras, endiablados ritmos de batería y agresivas lineas de bajo. Más músicos que intérpretes, Lori van encendiendo a su público progresivamente. Efusiva respuesta del respetable en La búsqueda del rol (para quién firma, mejor tema de Cronolánea), complicidad en Luciérnagas y mariposas y catarsis colectiva, como no podía ser de otra manera en Alta fidelidad, y, sobre todo, en Luces de Neón, ya un himno para los granadinos y para el pop independiente. Noche dulce para ellos, que se llevaron de calle el título de grupo de la jornada.

Turno para Love Of Lesbian, que fueron el perfecto fin de fiesta a una notable sucesión de conciertazos y que estuvieron a la altura (tampoco lo dudábamos). Últimamente son más reflexivos, quizá profundos, más protagonismo a la melodía y un exquisito gusto para las letras. El grupo del que tanto se ha dudado si iban en serio o no han madurado. Al menos, aparentemente. A estas alturas, pocas cosas tiene que demostrar una banda con tanta solera. Arrancaron poniendo todas las armas sobre la mesa con la sobresaliente Allí donde solíamos gritar. Durante hora y cuarto sonaron Maniobras de escapismo, Universos infinitos, Club de fans de Johny Boy o una impresionante Incendios de nieve. La energía no es su recurso principal, y, en el fondo, después de una noche tan larga, se agradece poder escucharles atentamente. Causaron más fascinación y sonrisas que euforia en el público, pero eso no es negativo, sino admirable.

Hoy, último día de conciertos. Ganas de escuchar como suena Zahara en directo, de rockandrollear con The Sunday Drivers y bailar con We are Standard.
KIKE DEL TORO
FOTOS: RAMÓN MATÍAS
jueves, 20 de agosto de 2009
AVANCE - ECOPOP 09´
ECOPOP 09 ´
Nos vamos a la Sierra de Gredos al Ecopop. Hoy, conciertos de Amaral, José Ignacio Lapido y Los Pedales. La música del fin de fiesta la pone Jesús Ordovás. Mañana te contamos todo sobre la I Jornada. Hasta pronto.

Nos vamos a la Sierra de Gredos al Ecopop. Hoy, conciertos de Amaral, José Ignacio Lapido y Los Pedales. La música del fin de fiesta la pone Jesús Ordovás. Mañana te contamos todo sobre la I Jornada. Hasta pronto.

martes, 14 de julio de 2009
ENTREVISTA A COOPER
“No es mi cultura hacer los conciertos de tres horas de Bruce Springsteen”

Han pasado 25 años desde que Alejandro Díaz, ahora alias Cooper, aterrizó en el mundo de la música. Ha sido técnico de sonido, dueño de una tienda de música, miembro de los actualmente disueltos Los Flechazos y ahora propietario de una de las propuestas más interesantes del pop español del siglo XXI. No es un músico al uso. Es amable y cordial en todo momento, pero no complaciente con el mundo que le rodea, a él y a la música. No se si le gustarán excesivamente las entrevistas pero da la sensación por sus palabras que Cooper está mucho más feliz en su universo de revistas musicales y discos de colección, de los que habla con pasión. O componiendo una canción, o preparando un concierto. Hace diez días nos atendió por teléfono y nos contó algunos detalles sobre Aeropuerto, su nuevo disco – recopilatorio, su gira de festivales y su interés por los grupos de los sesenta y setenta.
Cuéntame un poco sobre Aeropuerto
¿Qué quieres saber?
Pues para empezar qué tienen de inspiradores los aeropuertos para haber titulado el disco así
Mira. No era un sitio que yo frecuentara mucho porque no volaba y de repente me ha tocado coger muchos aviones. Tienen una estética retro que me atraía de diferentes épocas y además es un concepto bastante moderno de la manera de viajar, de moverse de un sitio a otro. Y es una palabra bonita, que es lo principal.
¿Estás satisfecho con el resultado de este disco?
No al cien por cien. Es un disco que tiene canciones muy chulas. Por el hecho de ser un recopilatorio se ha perdido un poco la uniformidad que debe tener un disco normal. Estamos a años luz de poder permitirnos hacer el disco que nos de la gana sin que nadie nos cuestione. El resultado está muy bien. A la gente le ha gustado mucho, pero no tiene que ver mucho con mi opinión. En realidad es el disco que mejor está funcionando de Cooper. Para mí supone el cierre de una etapa y a partir de ahora las cosas pueden ir de otra manera e irán, de hecho.
¿Hacia donde te diriges? O no lo tienes ni tu mismo claro.
No lo se todavía.
Este verano recorres catorce festivales presentando el disco. ¿Qué supone para tí tocar en el Fib?
Es ya la cuarta vez. La primera con Los Flechazos y otras tres veces en solitario. Estoy a gusto. Es de los conciertos en los que me sigo poniendo un poco nervioso. Este año, igual que la vez anterior vamos a abrir el Escenario Verde por lo que hay menos responsabilidad. Vamos a hacer algo más relajado. Un concierto muy diferente. He defendido mucho este festival. Nació de donde tenía que nacer. Las propuestas que de verdad merecen la pena surgen con el corazón, con ilusión. Recuerdo la primera edición con mucho cariño y el resto en las que he estado, ya sea como público o como artista.

“ Encontrar una sala de conciertos con un buen equipo de sonido, buenos camerinos y la acústica adecuada es una tarea muy dificil hoy en día”
¿Recuerdas alguna edición especialmente aparte de la primera?
La del 2002. Si te digo la verdad no me acuerdo exactamente de quienes tocaron. No te voy a decir el clásico de “estuve todo el festival borracho”, pero prácticamente. (Risas) Se que tocaban Supergrass porque llegué cuando estaban actuando ellos y creo que también Franz Ferdinand, en el año en que explotaron.
¿Cuál es el tipo de escenario que más te gusta para tocar en directo?
Cada uno tiene su historia. El festival no es el mejor por la acumulación de sonidos y conciertos que ves. Pierdes un poco la perspectiva cuando llevas cuatro o cinco shows. Lo que está bien es que en Benicassim tocamos media hora. Me gustan más que los conciertos de una hora. Cuando veo críticas de “fueron un poco rácanos por tocar hora y media” se me ponen los pelos de punta. En Inglaterra los grupos tocan cinco canciones y luego va otro. No es mi cultura dar los conciertos de Bruce Springsteen. Por otra parte me gustan mucho los acústicos que hemos hecho en teatros con proyecciones, pero tampoco creo que sea el formato idóneo. En las salas, lo gracioso es que como tienes que romper el hielo con la gente, hablo mucho más de lo que acostumbro y termino diciendo muchas tonterías y eso puede estar bien. A veces, otras veces no. (Se ríe). Los conciertos más naturales son los de las salas. Lo que pasa que para encontrar una que esté adaptada como sitio de conciertos como tal, con un equipo de sonido decente y unos buenos camerinos está difícil.
Los conciertos en Joy Eslava o Apolo son los recintos en los que nos gustaría tocar siempre.
“A mí en general la gente no me gusta nada. Doy muchas oportunidades pero estoy muy desencantado. La filantropía de Machado no va conmigo”
Hay una canción que tienes que me ha llamado la atención: La edad de la inocencia. Es curioso pero en los músicos hay una tendencia a hablar de este tema cuando va pasando el tiempo. La ausencia de ella, la pérdida de la misma.
No me lo he planteado nunca. La canción intenta trasladar la idea de la felicidad absoluta que te imprime la incosciencia, como decían el otro día en un programa de la televisión. Cuando eres un incosciente todo va bien, y eres feliz. Es un poco la idea de Machado esa de Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Es la referencia más evidente. Acabo de tener una hija y tengo una mujer que siempre está sonriendo. Las miro y digo: ¡jo, que envidia!, que os dure mucho. Me da mucho miedo como mi hija se va a encontrar con la gente de bruces. A mi en general la gente no me gusta nada.
Qué contundente (Risas de ambos)
Doy muchas oportunidades, pero hay que buscar mucho. Estoy muy desencantado. A diferencia de Machado, a mí lo de la filantropía no es para mí. Intento estar rodeado de gente que me quiere, que merece la pena, pero en líneas generales la gente es muy fea.

Has vivido en muchas y diferentes ciudades. ¿Te podrías quedar con alguna? ¿Hay algún sitio con el que te identificas más?
Me siento muy bien en muchos sitios, porque he vivido en todas partes. Tengo muchos recuerdos de muchos lugares. Soy de muchos sitios y de ningún lado. En todas partes pone que soy leonés. No lo soy, pero me gusta mucho esta ciudad. Nací en Alicante, me siento muy de San Sebastían. Me gusta mucho Madrid, igual que Barcelona. Si tuviera que perderme para que no me encontrárais ninguno me iría al Cabo de Gata.


Han pasado 25 años desde que Alejandro Díaz, ahora alias Cooper, aterrizó en el mundo de la música. Ha sido técnico de sonido, dueño de una tienda de música, miembro de los actualmente disueltos Los Flechazos y ahora propietario de una de las propuestas más interesantes del pop español del siglo XXI. No es un músico al uso. Es amable y cordial en todo momento, pero no complaciente con el mundo que le rodea, a él y a la música. No se si le gustarán excesivamente las entrevistas pero da la sensación por sus palabras que Cooper está mucho más feliz en su universo de revistas musicales y discos de colección, de los que habla con pasión. O componiendo una canción, o preparando un concierto. Hace diez días nos atendió por teléfono y nos contó algunos detalles sobre Aeropuerto, su nuevo disco – recopilatorio, su gira de festivales y su interés por los grupos de los sesenta y setenta.
Cuéntame un poco sobre Aeropuerto
¿Qué quieres saber?
Pues para empezar qué tienen de inspiradores los aeropuertos para haber titulado el disco así
Mira. No era un sitio que yo frecuentara mucho porque no volaba y de repente me ha tocado coger muchos aviones. Tienen una estética retro que me atraía de diferentes épocas y además es un concepto bastante moderno de la manera de viajar, de moverse de un sitio a otro. Y es una palabra bonita, que es lo principal.
¿Estás satisfecho con el resultado de este disco?
No al cien por cien. Es un disco que tiene canciones muy chulas. Por el hecho de ser un recopilatorio se ha perdido un poco la uniformidad que debe tener un disco normal. Estamos a años luz de poder permitirnos hacer el disco que nos de la gana sin que nadie nos cuestione. El resultado está muy bien. A la gente le ha gustado mucho, pero no tiene que ver mucho con mi opinión. En realidad es el disco que mejor está funcionando de Cooper. Para mí supone el cierre de una etapa y a partir de ahora las cosas pueden ir de otra manera e irán, de hecho.
¿Hacia donde te diriges? O no lo tienes ni tu mismo claro.
No lo se todavía.
Este verano recorres catorce festivales presentando el disco. ¿Qué supone para tí tocar en el Fib?
Es ya la cuarta vez. La primera con Los Flechazos y otras tres veces en solitario. Estoy a gusto. Es de los conciertos en los que me sigo poniendo un poco nervioso. Este año, igual que la vez anterior vamos a abrir el Escenario Verde por lo que hay menos responsabilidad. Vamos a hacer algo más relajado. Un concierto muy diferente. He defendido mucho este festival. Nació de donde tenía que nacer. Las propuestas que de verdad merecen la pena surgen con el corazón, con ilusión. Recuerdo la primera edición con mucho cariño y el resto en las que he estado, ya sea como público o como artista.

“ Encontrar una sala de conciertos con un buen equipo de sonido, buenos camerinos y la acústica adecuada es una tarea muy dificil hoy en día”
¿Recuerdas alguna edición especialmente aparte de la primera?
La del 2002. Si te digo la verdad no me acuerdo exactamente de quienes tocaron. No te voy a decir el clásico de “estuve todo el festival borracho”, pero prácticamente. (Risas) Se que tocaban Supergrass porque llegué cuando estaban actuando ellos y creo que también Franz Ferdinand, en el año en que explotaron.
¿Cuál es el tipo de escenario que más te gusta para tocar en directo?
Cada uno tiene su historia. El festival no es el mejor por la acumulación de sonidos y conciertos que ves. Pierdes un poco la perspectiva cuando llevas cuatro o cinco shows. Lo que está bien es que en Benicassim tocamos media hora. Me gustan más que los conciertos de una hora. Cuando veo críticas de “fueron un poco rácanos por tocar hora y media” se me ponen los pelos de punta. En Inglaterra los grupos tocan cinco canciones y luego va otro. No es mi cultura dar los conciertos de Bruce Springsteen. Por otra parte me gustan mucho los acústicos que hemos hecho en teatros con proyecciones, pero tampoco creo que sea el formato idóneo. En las salas, lo gracioso es que como tienes que romper el hielo con la gente, hablo mucho más de lo que acostumbro y termino diciendo muchas tonterías y eso puede estar bien. A veces, otras veces no. (Se ríe). Los conciertos más naturales son los de las salas. Lo que pasa que para encontrar una que esté adaptada como sitio de conciertos como tal, con un equipo de sonido decente y unos buenos camerinos está difícil.
Los conciertos en Joy Eslava o Apolo son los recintos en los que nos gustaría tocar siempre.
“A mí en general la gente no me gusta nada. Doy muchas oportunidades pero estoy muy desencantado. La filantropía de Machado no va conmigo”
Hay una canción que tienes que me ha llamado la atención: La edad de la inocencia. Es curioso pero en los músicos hay una tendencia a hablar de este tema cuando va pasando el tiempo. La ausencia de ella, la pérdida de la misma.
No me lo he planteado nunca. La canción intenta trasladar la idea de la felicidad absoluta que te imprime la incosciencia, como decían el otro día en un programa de la televisión. Cuando eres un incosciente todo va bien, y eres feliz. Es un poco la idea de Machado esa de Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Es la referencia más evidente. Acabo de tener una hija y tengo una mujer que siempre está sonriendo. Las miro y digo: ¡jo, que envidia!, que os dure mucho. Me da mucho miedo como mi hija se va a encontrar con la gente de bruces. A mi en general la gente no me gusta nada.
Qué contundente (Risas de ambos)
Doy muchas oportunidades, pero hay que buscar mucho. Estoy muy desencantado. A diferencia de Machado, a mí lo de la filantropía no es para mí. Intento estar rodeado de gente que me quiere, que merece la pena, pero en líneas generales la gente es muy fea.

Has vivido en muchas y diferentes ciudades. ¿Te podrías quedar con alguna? ¿Hay algún sitio con el que te identificas más?
Me siento muy bien en muchos sitios, porque he vivido en todas partes. Tengo muchos recuerdos de muchos lugares. Soy de muchos sitios y de ningún lado. En todas partes pone que soy leonés. No lo soy, pero me gusta mucho esta ciudad. Nací en Alicante, me siento muy de San Sebastían. Me gusta mucho Madrid, igual que Barcelona. Si tuviera que perderme para que no me encontrárais ninguno me iría al Cabo de Gata.
¿Y para tocar?
Para tocar, Madrid es mi sitio favorito. Es donde noto que hay más público que entiende lo que quiero contar en mis canciones. Con Los Flechazos metíamos mucha gente en Coruña. Valencia nos ha tratado muy bien. Recuerdo épocas en las que metíamos más público en Lérida o Murcia que en ciudades como la nuestra. No se por qué. Recuerdo que salimos en la portada de un suplemento dominical en Lérida. Pero me quedo Madrid por tradición.
"La estética mod era mucho más pura en el 63 y 64 que en el 65 y 66. Lo que pasa es que soy mucho de impurezas y mestizajes, aunque no lo parezca"
Has trabajdo de muchas cosas. Siempre relacionado con la música pero no como músico todas las veces. Si por algún motivo no trabajaras en esto, ¿qué te gustaría hacer?
Me gustaría tener una librería especializada en libros musicales. Y que una parte de ella tuviera una galería de exposiciones. Le daría rienda suelta a mi pasión por la memorabilia. Haría exposiciones de portadas de discos, fotografía pop, entradas de conciertos. Estaría todo el rato oyendo música, en mi mundo. Echo de menos los años en los que tuve una tienda de ropa y discos de segunda mano. Me lo pasaba muy bien. Todas las cosas que he hecho en mi vida me han aportado algo. También los ocho años que estuve en el Ayuntamiento de León como técnico de fiestas fueron un rodaje muy importante en organización de eventos. Aprendí cómo funcionan las instituciones y el negocio musical. Entiendo mucho mejor por qué pasan las cosas o por qué el país es como es. La otra cara de la moneda es que no me gusta nada. Me cansa bastante. Pensar que lo más importante para un ayuntamiento es si traer a Bisbal o a Bustamante... A mí me importa una mierda. Con todo mi respeto para ellos, pero prefiero gastar la energía en otras cosas. Estaría muy cómodo en esa librería pero siempre flota la idea de que me voy a dedicar a hacer canciones y a tocar.
Eres un coleccionista nato. ¿Cuál sería tu disco más preciado?
Más que coleccionista, soy bastante fetichista. Básicamente colecciono revistas musicales del 64 al 68. Y singles de música bit del 65 al 68. El disco más especial es un EP español de The Remains. Es un grupo que pudimos traer al Purple Weekend después de 27 años sin actividad. Lo pagué a un precio astronómico y decidí que si no lo tenía yo, ¿quién lo iba a tener? Está en un cajón de mi casa.
¿Por qué esos años en concreto?
Son los años del estilo. La música bit y el rock and roll tuvieron su nacimiento. La estética mod era mucho más pura en el 63 y 64 que en el 65 y 66. Lo que pasa es que soy mucho de impurezas y mestizajes, aunque no lo parezca. Es el momento en el que los chavales blancos decidieron que iban a hacer su propia mierda, influídos quizá por los músicos negros. Iban a inventar una escena musical, se ponían pantalones de cuadros, camisas de colores y flequillos hasta las cejas. Empezó la época Small Faces, Kinks. Fue la primera universalización. El primer movimiento juvenil global que existe en el mundo es el bit y eso terminó con el hard rock y la psicodelia. A mí lo que me gusta estética, funcional e ideológicamente son esos inicios, más que cuando ya estaba todo consolidado. Lo que vino después no me interesa mucho.
Las revistas me llaman la atención porque aparece David Bowie o Ron Wood. Muchos grupos de finales de los sesenta, setenta e incluso de los 80. De repente ves una foto y dices, "Joder, pero si este tío mira quien es, ahora está presentando este programa en la televisión". Me llama mucho la atención eso. Es una especie de puzzle muy difícil de encajar y que nunca termina.
Las revistas me llaman la atención porque aparece David Bowie o Ron Wood. Muchos grupos de finales de los sesenta, setenta e incluso de los 80. De repente ves una foto y dices, "Joder, pero si este tío mira quien es, ahora está presentando este programa en la televisión". Me llama mucho la atención eso. Es una especie de puzzle muy difícil de encajar y que nunca termina.
La estética de la que hablas ¿Te ha acompañado de una manera u otra toda tu vida, no?
Cuando empezé a formar la historia de Cooper parecía casi obligado que no me vistiera de mod. La música no tenía nada que ver con el universo modernista. Se iban a sentir incluso decepcionados. No se vestir de otra manera. Soy como soy. Me gustan esas pintas y las sigo llevando. Cuando me pongo a hacer música, eso sí, me gustan otras cosas. En el fondo es lo mismo que le pasó a Pete Thowsend cuando hizo The Kids are Alrigth, a Paul Weller con In The City o a The Charlatans con The Only One I Know. En verdad estoy por encima de eso. Me la trae al pairo. Tengo las pintas que tengo y a nadie se le ocurriría que me echara el pelo para atrás.

¿Esto es evolución o decontento de la era mod?
Realmente no he hecho ninguna obra maestra de la música bit. Sigo viendo a Cooper como un grupo bit pero sería muy difícil encontrar canciones de Los Flechazos que sonaran sesentas en su totalidad. Toda esa generación mod argentina o colombiana que está ahora descubirendo a Los Flechazos creen que es una banda con la que se puedan identificar. Pero yo creo que no lo hacen porque sea música de los 60 sino por la militancia. Los Flechazos eran rechazados por muchos mod por que hacíamos música canónica. Quería hacer la música que me apetecía a mí. No obligo a los demás a seguir la evolución que sigo yo. De hecho, y aunque me lo paso bomba tocándolas, el gran problema de Aeropuerto es esa gran discontinuidad. Esa disparidad conceptual es la que oscurece un poco la idea de lo que verdaderamente es Cooper.
¿Qué puedes decir que has aprendido del mundo de la música en todos estos años?
No se. Me sigo viendo como un absolut begginer. Algo tengo que haber aprendido. Si sigo comentiendo los mismos errores será por tozudo. No tengo ni idea.
KIKE DEL TORO
miércoles, 1 de julio de 2009
TOP TEN MÚSICA EN MIL DIRECCIONES - JULIO
Empezamos el mes con un jugoso ránking con lo mejorcito de lo que vas a poder escuchar y ver por todas partes a lo largo de los próximos 31 días. Deja el calor de lado, pon el ventilador, ábrete de orejas y sobre todo escucha, que ahí va la selección made in Música en 1000 direcciones del mes de julio.
1.- MICHAEL JACKSON – Beat It

Nos solidarizamos con los millones de personas conmocionadas en todo el mundo por la desaparición del gran Jacko. Desde aquí sólo un deseo extendido: respeto hacia el responsable del concepto del espectáculo contemporáneo. Un genio, un clásico, un mito antes y después de su muerte.
2.- COOPER – La edad de la inocencia

La inocencia o la pérdida de la misma. Alejandro Diez ha construido una preciosa pieza de pop en torno a este tema. No es lo único que puedes encontrar en Aeropuerto, desde ya reivindicado en esta web como uno de los mejores discos españoles del presente año.
3.- SIDONIE – El incendio

Con los dientes largos. Así parece que nos van a tener Sidonie hasta el 18 de agosto. El incendio es un trallazo pop exquisito y generacional que va a ser un clásico de la banda ipso facto. Lo prueban las 10.000 visitas a su My Space, que sólo tiene el single en modo escucha
4.- PET SHOP BOYS – Love, etc...

Los putos amos del electro, el tecno pop y la música de baile desde hace años. Vienen el 7 y 8 de julio a nuestro país a demostrar que siguen siendo los reyes. Su single es un petardazo con coros post punk a lo Pink Floyd.
5.- LA BIEN QUERIDA – 96
Me gustaría saber qué cojones se le pasó por la cabeza a Ana cuando hizo el arreglo de este temazo. No tiene reglas, ni lógica, ni estructura. El arte no tiene por qué tenerlo y la locura siempre es bien recibida en esta web. Se estrenó hace poco en Madrid y ya se la echa de menos.
6.- AMARAL – De carne y hueso

Perla de lo más shunsine pop escondida en ese inagotable goteo de temazos que supone “Gato negro – Dragón Rojo” y que ahora Eva y Juan recuperan para su gira 2009 con una intro de sitar. Talento, buen gusto, encanto y ganas de arriesgar. La mejor banda de pop nacional del momento.
7.- IGLOO – Al otro lado del universo

Este temón, de introducción tan preciosa como oscura, sirve para inagurar el segundo disco de la banda. Desde aquí todo va para arriba y hay temas cañón pero es que esta canción tiene una cadencia tan inmensa que sería un pecado no destacarla por encima de los demás.
8.- SECOND – Rincón Exquisito

Nuevo single de Fracciones de un segundo. Son debilidad de esta página pero es que este trabajo tiene una colección de hits tan grandiosa, que hacía muchos años que no se nos presentaba un álbum de pop tan evidentemente perfecto.
9.- BEBE – Me fui

Se fue, durante cinco años, y tras su vuelta, comprobamos que no ha cambiado tanto. Quizá sólo necesitaba alejarse. Volver sólo cuando uno tiene algo que decir es lo que más puede honrar a un artista. Sólo por eso (y por esta delicia de sencillo) tiene todo nuestro cariño y respeto.
10.- BLUR – Coffe and TV

Genios. Atemporales como muy poquitos grupos recuperamos este hitazo que sacamos de su reciente colección de 25 grandes éxitos: Midlife. A Begginer´s Guide To Blur.
KIKE DEL TORO
FOTOS: http://www.casino770.com; http://myspace.com/cooperartist; http://myspace.com/sidoniespace; http://www.amaral.es; http://blogs.elcorreodigital.com; http://myspace.com/secondmusic; http://www.adn.es; http://www.hipersonica.com
1.- MICHAEL JACKSON – Beat It

Nos solidarizamos con los millones de personas conmocionadas en todo el mundo por la desaparición del gran Jacko. Desde aquí sólo un deseo extendido: respeto hacia el responsable del concepto del espectáculo contemporáneo. Un genio, un clásico, un mito antes y después de su muerte.
2.- COOPER – La edad de la inocencia

La inocencia o la pérdida de la misma. Alejandro Diez ha construido una preciosa pieza de pop en torno a este tema. No es lo único que puedes encontrar en Aeropuerto, desde ya reivindicado en esta web como uno de los mejores discos españoles del presente año.
3.- SIDONIE – El incendio

Con los dientes largos. Así parece que nos van a tener Sidonie hasta el 18 de agosto. El incendio es un trallazo pop exquisito y generacional que va a ser un clásico de la banda ipso facto. Lo prueban las 10.000 visitas a su My Space, que sólo tiene el single en modo escucha
4.- PET SHOP BOYS – Love, etc...

Los putos amos del electro, el tecno pop y la música de baile desde hace años. Vienen el 7 y 8 de julio a nuestro país a demostrar que siguen siendo los reyes. Su single es un petardazo con coros post punk a lo Pink Floyd.
5.- LA BIEN QUERIDA – 96
Me gustaría saber qué cojones se le pasó por la cabeza a Ana cuando hizo el arreglo de este temazo. No tiene reglas, ni lógica, ni estructura. El arte no tiene por qué tenerlo y la locura siempre es bien recibida en esta web. Se estrenó hace poco en Madrid y ya se la echa de menos.6.- AMARAL – De carne y hueso

Perla de lo más shunsine pop escondida en ese inagotable goteo de temazos que supone “Gato negro – Dragón Rojo” y que ahora Eva y Juan recuperan para su gira 2009 con una intro de sitar. Talento, buen gusto, encanto y ganas de arriesgar. La mejor banda de pop nacional del momento.
7.- IGLOO – Al otro lado del universo

Este temón, de introducción tan preciosa como oscura, sirve para inagurar el segundo disco de la banda. Desde aquí todo va para arriba y hay temas cañón pero es que esta canción tiene una cadencia tan inmensa que sería un pecado no destacarla por encima de los demás.
8.- SECOND – Rincón Exquisito

Nuevo single de Fracciones de un segundo. Son debilidad de esta página pero es que este trabajo tiene una colección de hits tan grandiosa, que hacía muchos años que no se nos presentaba un álbum de pop tan evidentemente perfecto.
9.- BEBE – Me fui

Se fue, durante cinco años, y tras su vuelta, comprobamos que no ha cambiado tanto. Quizá sólo necesitaba alejarse. Volver sólo cuando uno tiene algo que decir es lo que más puede honrar a un artista. Sólo por eso (y por esta delicia de sencillo) tiene todo nuestro cariño y respeto.
10.- BLUR – Coffe and TV

Genios. Atemporales como muy poquitos grupos recuperamos este hitazo que sacamos de su reciente colección de 25 grandes éxitos: Midlife. A Begginer´s Guide To Blur.
KIKE DEL TORO
FOTOS: http://www.casino770.com; http://myspace.com/cooperartist; http://myspace.com/sidoniespace; http://www.amaral.es; http://blogs.elcorreodigital.com; http://myspace.com/secondmusic; http://www.adn.es; http://www.hipersonica.com
Etiquetas:
AMARAL,
BEBE,
BLUR,
COOPER,
IGLOO,
LA BIEN QUERIDA,
MICHAEL JACKSON,
PET SHOP BOYS,
SECOND,
SIDONIE,
TOP TEN
Suscribirse a:
Entradas (Atom)