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domingo, 22 de noviembre de 2009

CRÓNICA - THE SUNDAY DRIVERS - SALA LA RIVIERA

Los domingueros coronaron diez años de carrera la noche del viernes en Madrid

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THE SUNDAY DRIVERS - Sala La Riviera - 20 de noviembre de 2009



Ni un alfiler. No hay mejor forma de explicar la confirmación por todo lo alto que los Sunday Drivers acaban de firmar en uno de esos conciertos inolvidables que formarán parte de su propia leyenda personal.

Jero y los suyos dieron la bienvenida a las 2.500 personas que colapsaron el círculo de la palmera cuando el reloj marcaba veinte minutos más de la hora prevista. Músicos sobradamente sinceros y canciones que ganan más en un escenario tan grande. La mejor manera de interactuar con un público poco exigente con ellos y entregado hasta la médula al directo de una de las mejores bandas del pop nacional de los últimos años.

Era la primera vez que los toledanos se enfrentaban a un aforo tan grande en la capital (su anterior actuación en La Riviera fue como teloneros de Wilco) y eso se notaba en la incostestable sonrisa de los protagonistas que, a buen seguro, disfrutaron sobre el escenario. Hola (To See the Animals) es la discreta puesta de largo de The End Of Maiden Trip en directo, uno de los discos más notables de este año del que cayeron un buen puñado de perlas: So What, I, Guerrilla, Smile o la homónima – pequeña joyita - . Y eso, contra todo pronóstico, no impidió que la velada fuera de lo más llevadera para el público.

Mucho tiene que ver que Do It es un clásico de la banda y del indie nacional. Y que ver a una masa bastante heterogénea cantarla a grito pelado, mola. También She o Paranoid son grandísimas perlas en concierto. Ya sabes: I´ll be coming... (Tiny Telephone es su disco más accesible para el gran público).

My Plan, que acaba de estrenar su videoclip (muy recomendable, echad un vistazo a You Tube) es uno de los puntos álgidos. Llama la atención que la descafeinada canción que tan fríos nos dejó el día de la Música (el disco llevaba en la calle seis días por aquel entonces) se haya convertido en una de las piezas clave del grupo. Como el vino, su repertorio, mejora con el paso del tiempo. Y sobre todo, el que conforma The End Of Maiden Trip, su disco, vamos a decir, más maduro, pero también más difícil de inyectarse en tu cabeza.

Time, Time, Time y, sobre todo On My Mind, desatan el delirio entre el público. Indescriptible la fuerza de esta canción en directo y el fuerte feedback del respetable en ese momento. Y eso que al final, entre Often, Only In The Dark Lights y su sentida versión de In My Life de The Beatles, todas antes de On My Mind, la energía del show había menguado considerablemente en pro del lado más folk del grupo.


Nunca he considerado a The Sunday Drivers capitanes de una supuesta generación de bandas indies que nacen en los lugares más castizos. Tampoco voy a gastar tiempo en plantearme los nombres que entrarían en esta supuesta clasificación. Lo único que sé, es que el hecho de que grupos como éste abarroten un local como La Riviera hace que piense que todavía hay hueco para “la música” en sectores más amplios, hasta hace pocos años destinados o a los grandes dinosaurios o a los más vendidos del momento.

KIKE DEL TORO
FOTOS: ARCHIVO ECOPOP 09

jueves, 19 de noviembre de 2009

CRÓNICA - SECOND - SALA EL SOL

Rodando... y apuntando a lo más alto

****1/2
SECOND – Sala El Sol – 19 de noviembre de 2009



No sabemos cómo concebiría Second una noche como la de ayer. Lo que, desde fuera, está claro es que lo que las 400 personas que abarrotaron El Sol vieron anoche fue el último capítulo de una etapa bonita, llena de inolvidables momentos, grandes conciertos y situaciones de todo tipo que ahora se cierra para hacerse grande, mucho más grande.

Esta gira constata el buen hacer en directo de una banda gestada hace ya diez años. Han dejado atrás sus tiempos mozos en los que la influencia de los Smiths rozaba la aspiracionalidad irracional y ahora, en castellano, aunque sobre decirlo, han conseguido un sello propio, inconfundible, que bebe de la misma forma de la elegancia de los Pulp que de los Danza Invisible de la época de Ricardo Texidó (de hecho, hacen una notable versión de este "hitazo" en el concierto).


Curtidos en este escenario -quinta vez en La Sala- y conocedores de que anoche lo tenían todo de cara -todo el papel vendido con diez días de antelación-, Fran, Jorge, Nando, Javi y, segundos después, José Ángel, salieron al escenario de El Sol con una de las piezas más delicadas y apreciadas por sus seguidores: Rincón exquisito, "radioheadiana" declaración de intenciones de unos murcianos que dicen querer lanzar su mensaje a todo el universo.

Palabras, más rockera en directo, contundente quizás, con ese punteo tan The Edge (obviamente, salvando las distancias) de Jorge Guirao que envuelve una letra con ese halo melancólico característico que rodea muchas de las canciones de Fracciones de un segundo. Invisible, con una base de club más acentuada es la tercera en caer (y la única en inglés). Uno puede pensar que están muy seguros de sí mismos despachando sus tres mayores hits de un plumazo. Sí, deben de estarlo. Pero la cosa no decae.

A las 10 y Dicen dan buena prueba de que su último trabajo es también una colección de pop comercial a prueba de bombas. De primeras, hasta siete singles potenciales podrían haberse presentado a la radio. El ritmo y, un poco, la intensidad baja con Nuevos secretos y Nada te dirige, tema con una cadencia inmensa que el público entona como si se tratase de un himno personal. (Y me he cansado de esperar... por una vez me toca a mí...)


José Ángel no está especialmente comunicativo (el límite horario de la sala pudo influir en ésto). Incluso se nota una cierta descoordinación por cualesquiera fueran los problemas técnicos entre ellos. Pero eso al público no le importa. Se nota cuando Rodamos provoca el revuelo popular más intenso de la noche. Cañonazo en directo que quizá de alguna pista sobre cómo será la continuación de su cuarto trabajo.

Más suerte cierra el primer bloque. Seis señores minutos de genialidad en la que, como si de una reunión milagrosa de astros se tratara, se juntan todos esos detalles, sobre todo los indescriptibles, para dar forma a la mejor canción del grupo en sus muchos años de carrera.

Ya en los bises hubo tiempo para Algo, ligeramente redefinida en clave acústica, y Horas de humo, otra de esas canciones con carácter épico, con una letra que no se puede, ni debe explicar, sólo escuchar. Y más estribillos: En el viaje y, sobre todo, Todas las cosas. Su canción más optimista. No la mejor, pero sí un himno personal que creó una emotiva estampa con todo el público entregado arriba y abajo del escenario.

Probablemente es la última vez que actúen en una sala de estas dimensiones en la capital. Al menos, presentando un disco oficialmente. Y eso, le dió a la velada -breve, único defecto de la misma- un cierto "yo que sé" entre nostalgia y optimismo por el futuro ilimitado de un grupo que se merece estar donde está. Y llegar donde se propongan.

EL DATO: Cool Frog, teloneros anoche, repetirán en la Ciudad Condal la semana que viene. Échale un vistazo a su My Space. En directo, merecieron la pena.

KIKE DEL TORO
FOTOS: RAMÓN MATÍAS

CRÓNICA - SIMPLE MINDS - SALA LA RIVIERA

Simple Minds vence el pulso al revival

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SIMPLE MINDS - Sala La Riviera - 18 de noviembre de 2009



Hay una pregunta que se puede espetar a todos los músicos que son capaces de aguantar, pongamos tirando por lo alto, más de dos décadas en esto. ¿Por qué sigues en la música? Hace veinte años exactamente (1989) los escoceses Simple Minds actuaron ante 50.000 personas ante un abarrotado estadio Vicente Calderón. Anoche, algo menos de 2.000 personas presentaron una buena entrada en La Riviera.

Viendo el dato, uno puede pensar que lo que quedan son los restos del naufragio, sin embargo, Simple Minds son uno de esos escasos casos de supervivencia (asumidamente) digna. Sabiendo concienzudamente que los tiempos mozos en los que hacían historia cada vez que pisaban el escenario han pasado, y, justificando (en parte) la escasa asistencia por el pastón que costaban las entradas, el de anoche fue un concierto más de grandes éxitos con la sombra del revival encima, por mucho que Kerr quiera huir de esa palabra, que, sí, aunque con dificultad, superaron.



Graffiti Soul (su disco número quince que coincide con sus 30 años de carrera) suena lo suficientemente contemporáneo - sin perder el característico aroma sinte de los 80 que envuelve todo el concepto de esta gira – como para justificar su presencia sobre los escenarios, por y para sus seguidores de toda la vida (la media de edad era alta)

El problema de estos conciertos es: ¿Qué dejas fuera? Los Minds apostaron a caballo ganador y a pesar de que Moscow Underground, SCursivatars o This Is It sonaron (y fueron recibidas un pelín frías) los grandes momentos los protagonizaron temones de más solera como Don´t You, Waterfront, See the lights o Somebody Up There. Ya de vuelta de todo, la banda ofrece casi dos horas de concierto y su público sale contento. Corea, da palmas y suscribe cada uno de los movimientos del vocalista escocés. Y eso que tanto tiempo sobre el escenario pasa factura. Verles mola, pero no hay color con el Kerr de antaño.



Dicen que una de las causas más justificables para seguir adelante con cualquier reunión, en el arte o en cualquier faceta de la vida es la amistad. No sabemos si será verdad, pero Kerr y Burchil son el ejemplo perfecto de ello...

KIKE DEL TORO

jueves, 12 de noviembre de 2009

CRÓNICA - VINODELFÍN - COSTELLO CLUB

Cinco verdaderos seres únicos

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VINODELFÍN – Sala Costello – 12 de noviembre de 2009



Marcos, Alberto, Fluren, Matías y Pablo son cinco tíos normales. De esos a los que ves pasar por la calle y puedes pensar tanto que trabajan en una oficina llevando café a sus jefes como limpiando las bujías del coche grasiento del taller de la esquina. Ésto suele pasar con aquellos tipos que tienen algo especial dentro de ellos pero no son conscientes de ello. Podemos decir eso de Marcos, uno de los frontman más pasionales e histriónicos que ha dado el simple pop en los últimos tres o cuatro años.

Es precisamente su característica personalidad la que llena de sensibilidad unas canciones sobresalientes en lo que a ambientes sonoros se refieren (ay Sodastereo, ay Radiohead cuanto bien han hecho a este quinteto), pero algo más obvias en las letras. Ese desnivel no se nota en el momento que los pies descalzos del vocalista pisan el escenario del Costello. También ejemplo de modestia es Fluren cuando deja que el sonido de las teclas simplemente se extienda por la sala. O Alberto, agraciado contrapunto vocal y perfecto ejecutor de punteos épicos (parece argentino).



Con todo, anoche no fue uno de esos conciertazos por los que se recuerda a Vinodelfín. Algo más fríos de lo habitual, menos diálogo y un sonido que no terminó de fluir en ningún momento de la noche. Suponemos también que no es una delicatessen enfrentarse a unos de los clubs de referencia en la capital a medio gas en lo que a asistencia se refiere. Pero, ojo, hay que decir que han tocado tres veces en Madrid en los dos últimos meses. Y viendo como están los bolsillos de los españoles, lo de anoche no les debería de preocupar lo más mínimo.

Arrancaron con La Nave, Más que una duda, Donde Irán y Nieve. Casi sin hablar. Una tras otra. Calentando poco a poco, la voz, las manos en sus instrumentos y también a los asistentes. El primer puntazo fue Amaros, en clave semiacústica, que no sólo es una de las perlas de Seres únicos. En directo, gana enteros con su estribillo tan coreable, tan épico, tan entrañable... Basta.



Las dos grandes perlas de su disco (junto con Mi Inspiración, que ellos deben de odiarla -no la tocan en directo - pero para quien firma es la mejor del disco) sonaron perfectas. Primero Caballo Soy, con la fuerza de toda la banda en primer plano en el estribillo. Y después Habrá salida, que va camino de convertirse en un himno personal del grupo ¿pretensión? Quizá.

Reconocer (previo cambio de vestuario por las condiciones climáticas – un calor de cojones, vaya-) intercaló las bases programadas con la fuerza de la batería para desembocar en el misterioso ambiente de locura que envuelve toda la canción. Y para rematar el primer bloque: Tobogán (que, definitivamente no hay color con la versión acústica – a pelo pone los pelos de punta-) y Mariposas, temón que inspira buen rollo de ese que se aguanta sin necesidad de vomitar por el exceso de glucosa y que tanta falta hace en según que paladares.



Para los bises, Marcos y Fluren se marcaron una delicada versión acústica de Espejos. Es flipante como un grupo que ha hecho del (exceso de) ornamento una de sus señas de identidad en sus producciones discográficas se desenvuelva tan bien cuando la voz y el piano son los únicos protagonistas. Para cerrar la noche, Seres únicos, que da título a su esperado – por ellos, sobre todo- segundo disco (y para sus fans, que tienen la paciencia de Job). Perfecta declaración de intenciones de unos músicos atípicos. Diferentes. Y, aunque anoche no dieran fiel muestra de ello, sobresalientes.

KIKE DEL TORO
FOTOS: RAMÓN MATÍAS

miércoles, 11 de noviembre de 2009

CRÓNICA - PABLO DACAL - SALA GALILEO GALILEI

El encanto (argentino) de un pequeño genio

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PABLO DACAL - Sala Galileo Galilei - 11 de noviembre de 2009


Sabemos que en España no se estilan esas reuniones esporádicas entre nuestros músicos que luego desembocan en proyectos exclusivos y minimalistas de esos que encandilan por su originalidad o exclusividad. Al menos, de cara a la galería. Ahora mismo, no podría decir a ciencia cierta el número de discos que tiene en su haber Pablo Dacal, el majete bonarense que nos ocupa hoy. Tampoco su ilimitado currículum de colaboraciones y proyectos relacionados con el arte. Y, he de decirlo, me encanta que un artista pueda sorprender en más de una faceta.

En otros países (especialmente los sudamericanos) la multidisciplinar(iedad) está a la orden del día -a recordar el proyecto puntual más bestia de los últimos años: Tribalistas-. Salvo contadas ocasiones, aquí los grupos no suelen mirar mucho más allá de su ombligo. Quizá por eso cuando nos llega algo de fuera con estas características se coge con especiales ganas.



En Argentina, por poner el caso que hoy nos ocupa el oficio de artista en todas sus facetas está a la orden del día. Para demostrarlo: Pablo Dacal: escritor, poeta, compositor y músico. Toca el bajo en una banda con Xoel López, coordinó una orquesta para reconvertir alguno de los temas que concibió para su él mismo y su guitarra. Incluso se ha ocupado de la composición de una banda sonora. Su último experimento: La era del sonido (en España, en Argentina está a punto de salir un nuevo trabajo que ha grabado con tres cantautores autóctonos: Viajantes -Juan Jacinto, Manuel Onis y Alfonso Barbieri -) es el que presentó anoche en Galileo Galilei.

Y es que cuando uno ve a un individuo subirse al escenario para recrearse en los numerosos y maravillosos recovecos de su oficio, el aplauso sale inmediato. Pablo puede salir a tocar sólo con una guitarra. Acompañado de Nacho Mastretta en el clarinete o de Lucas Frasca al piano. Incluso se le puede ir la cabeza con la letra que más evidencia su posición en este mundo: Desorientado, y cantar a capella ante el escaso público que anda por el Galileo Galilei el miércoles noche.


Dacal no es un gran cantante. Pero tampoco le hace falta. Transmite la suficiente sensibilidad y credibilidad como para mantener la atención del respetable (por el público el uruguayo – y escarizado- Jorge Drexler) Tiene un fraseo argentino de esos que te pueden hacer babear o patear al autor del mismo cuando lleva haciendo uso de él más de quince minutos. No es Calamaro, aunque no creo que quiera serlo. Tampoco Coti. Pablo pertenece tanto a la escuela dandyesca que corona Adanowosky, como al estilo más clásico de Charly García. Y a la vez, es él mismo por encima de cualquier referencia exógena.

A lo largo de hora y veinte suenan El mundo del espectáculo, La guitarra y el bolsón, Ella ya está en la playa (curioso trabalenguas – la noche anterior como telonero de Lovely Luna bromeó sobre lo difícil que le resulta pronunciarlo-). O Zamba del fin del mundo, especialmente sentida y oscura, en su versión con Dodó. El fin de fiesta lo protagonizó Max Capote cantando con Dacal eso de “A la gente no le gusta que uno tenga su propia fé…


Falló la asistencia. La hostia económica de la organización presuponemos será de aúpa (40 personas), pero cuando se hacen las cosas bien, queda un regusto amable que hace que, desde nuestro pequeño espacio, te recomendemos que escuches a este hombre e indagues en toda su trayectoria. Y no tiene una carrera usual. Avisados estáis.

KIKE DEL TORO

FOTOS: por cortesía de FERNANDO PAVILLARD (RADIO GLADYS PALMERA)

martes, 10 de noviembre de 2009

CRÓNICA - LOVELY LUNA - TEATRO LARA

La inmaculada imperfección de los clásicos pop

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LOVELY LUNA - Teatro Lara - 10 de noviembre de 2009



A Lovely Luna, de primeras, puede parecer que no los conoce ni su padre. Y, en parte, es sobradamente lógico ese pensamiento. Un grupo que ha editado tres discos en 14 años es incapaz de amalgamar con facilidad un público de distintas generaciones. Sin embargo hay un componente extra musical, absolutamente personal e inherente a ellos mismos que rodea este "Chang y Eng". Félix y Xoel se han unido ahora, en este preciso momento porque sí, porque les da por ahi (Dolo Beltrán, dixit). Esta pequeña delicia llanamente pop surge por el mismo motivo por el que empiezan a tocar todos los grupos de verdad: porque sí. Sin más.

Después de tantos años, lo cierto es que la reunión de estos dos músicos de culto es un privilegio que trasciende a cualquier tipo de moda. Si bien degustar sus canciones en fracciones temporales considerablemente espaciadas forma parte del encanto, la imperfección de quien inicia una gira es un componente que, muchas veces puede volverse en tu contra (la mayoría de los inicio de gira son un desastre) y, otras veces (las menos), ser parte del juego. Sin más dilación: anoche Lovely Luna, con o sin inicio de gira, se salieron. Pese a los continuos problemas de sonido y la lógica descoordinación de los músicos en algunos momentos. Pero arriba del escenario se veía conexión y, sobre todo, caras de estar pasándolo bien. Y eso se transmite al público (500 personas, abarrotado)

Previa introducción tan misteriosa como cómica (una voz en off contando la historia de los siameses Chang y Eng) sonó el homónimo del disco para arrancar. Y la primera aparición de Xoel en los escenarios españoles tras su exilio argentino. Había ganas. Ya metidos en el universo de la mujer barbuda, el hombre bala y el domador sonó Sola, el arranque de Félix y el calentamiento general de la banda y del público.

Tuvimos la oportunidad de escuchar en vivo alguno de los temas que nos han fascinado de este nuevo trabajo. Rosa, por ejemplo, la mujer que quería ser cantante de jazz y terminó en un piano bar. Usted, o Tan solo es la vida (segundo single, ya – grandísimo tema, grandísimo-) . También Luna adorable, espectacular mano a mano acústico con el órgano. Se nota un arduo trabajo de ensayo en una banda que cuando ruede (si llega a rodar) será un máquina de hacer rock and roll (revestido de muchos otros géneros – sí, folk, todos lo estamos pensando-). Se nota cuando Xoel se arranca con el The way young lovers do de Van Morrison y no la destroza (tampoco la glorifica, no nos engañemos, pero el resultado es digno). O en la nueva versión de Si no hay. Mucho más sinuosa, oscura y decadente que la original (en Las cosas que nadie debe ver).

Los responsables de tan digno resultado son Juan de Dios en los teclados, Alberto Villarroya en el bajo y Fernando Lamas en la batería. Todos disfrutando y respondiendo ante sus seguidores. Parando el tráfico sonó al final, justo antes de invitar al escenario al muchachada nui Julián López (que cumplía años) a tocar la trompa. También María Toro apareció en unas cuantas canciones tocando la flauta travesera.

Ante las dificultades acústicas, Felix y Xoel recurrieron al humor (no al zafio habitual) y sobre todo, a la humildad de unos músicos que, reconociendo lo que es un concierto de inicio de gira, no lo pudieron hacer mejor.

KIKE DEL TORO

lunes, 9 de noviembre de 2009

CRÓNICA - LOVE OF LESBIAN - SALA LA RIVIERA

La marabunta Lesbian

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LOVE OF LESBIAN – Sala La Riviera – 7 de noviembre de 2009


En sus muchos años de historia, La Riviera ha presenciado muchos tipos de Sold Out. Pero, van pasando los años y algunos triunfos arrolladores de grupos diversos consiguen dejarnos, todavía hoy, con la boca abierta. El último caso el sábado pasado con Santi Balmes y sus secuaces: Love Of Lesbian. Mucho más que 2500 personas cantando y saltanto en cada una de las estrofas de 1999. Un concierto histórico que marca un antes y un después en la historia del grupo.

No porque fuera la primera vez que los catalanes más controvertidos del indie nacional abarrotaran una sala de tales magnitudes, sino porque la noche del sábado, como el mismo Balmes citó, era el Madrid – Atlético de Madrid (a unos metros de la sala, por cierto), el fin de gira de Vetusta Morla en Joy Eslava (colegas y, sin embargo esa noche, competencia directa en lo que a repercusión mediática se refiere) y, sobre todo, una crisis que adolece cualquier voluntad de llenar ningún recinto por pequeño, mediano o grande que resulte.

Con todo, Love Of Lesbian arrasaron en La Riviera y montaron su delirante universo infinito durante casi dos horas. Si 1999 ha servido para algo es para que muchos les tomen en serio. De verdad. El disco está lleno no sólo de canciones y ambientes bonitos (qué poco me gusta esa palabra) sino de profundas sensaciones y frases con dobles sentidos. Su concierto trascurrió con la misma soltura que un pañuelo ligero al viento. Arrancó con Allí donde solíamos gritar y provocó al instante un cúmulo de sensaciones en el respetable que en unos casos se manifestaba con la mirada más atenta, otros con la sonrisa más irresistible y en la mayoría de los presentes con saltos eufóricos nada contenidos.

Todo grandes canciones en el primer bloque del show: Mi personalidad, Noches reversibles, Universos infinitos, Segundo asalto o la preciosa Domingo astromántico, que va calando entre sus seguidores en la categoría de clásico. ¿O ya lo es?. Momento especialmente bonito el homenaje a Antonio Vega en el clásico de Nacha Pop: Lucha de gigantes: la elegancia y la sensibilidad en forma de canción. Música de ascensores y, para terminar, 1999.

Ya en los bises, Santi se cambió de camiseta en directo, previo grito hormonado de buena parte del respetable. Primero por, llámese atracción sexual hacia el vocalista por parte de las presentes; segundo porque el cabrón (con pintas) se puso una camiseta del Barça (gran momento) que al instante corrigió con la pieza más codiciada pieza de su merchandaising: la camiseta del Club de Fans de Johny Boy (y la ídem para rematar el momento). También Me amo (oda al egocentrismo) e Incendios de nieve.

Todo con la banda vestidos de astronauta, con cuernos unas veces y máscaras otras. Para terminar: Miau, Houston (muy, muy celebrada) y el delirio: Algunas plantas, en la que Santi saltó al público y provocó la aglomeración masiva de sus fans por intentar tocarle.


¿Hay que tomarlos en serio? Pues anoche demostraron que sí. Que lo suyo es puro espectáculo y que pueden de la misma forma helar la sangre y acto seguido provocar que una marabunta salte a 1 metro del suelo al unísono mientras desgranan su repertorio más desenfadado (el menos). Una marabunta entregada a sus ídolos. Una marabunta espectacular. La marabunta Lesbian.


KIKE DEL TORO

domingo, 8 de noviembre de 2009

TWO DAY FESTIVAL 09´ EN IMÁGENES

... Por Ramón Matías

ZAHARA





ELASTIC BAND







LA BIEN QUERIDA







BILLIE THE VISIONS AND THE DANCERS







COOPER








CHRISTINA ROSENVINGE







RUSSIAN RED





SIDONIE










IVÁN FERREIRO





MAGIC ARM





CAMERA OBSCURA




SECOND











TWO DAy FESITVAL 09´ (6 de noviembre de 2009 - Pabellón Multiusos Sánchez Paraíso (Salamanca)

sábado, 7 de noviembre de 2009

CRÓNICA - I TWO DAY FESTIVAL 09´ - PABELLÓN MULTIUSOS SÁNCHEZ PARAÍSO (SALAMANCA)

Sensación agridulce en el arranque del Two Day Festival

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TWO DAY FESTIVAL 09´ - Pabellón Multiusos Sánchez Paraíso (Salamanca) - 6 de noviembre de 2009



Este festival nace, según sus organizadores, para ser la gran última cita del indie nacional. La cosa va así: cartelazo (14 artistas) durante dos días consecutivos. El primero, en Salamanca (anoche). Hoy en Valladolid. ¿Resumen rápido? Quién mucho abarca... poco aprieta.

El plantel de artistas era variado y extenso. La ausencia de un cabeza de cartel claro (no por la calidad o ausencia de ella de los grupos en cuestión, sino por la duración de los shows) fue determinante para que anoche algo menos de 2.000 personas (en el mejor momento de la jornada) se acercaran al Multiusos de Salamanca, un pabellón con capacidad para 7.000... para dar la bienvenida a un festival que, presumiblemente, deberá cambiar alguno de sus planteamientos.

El hostiazo de afluencia estuvo presente toda la noche. Salir a un pabellón desangelado a tocar no es lo más agradable del mundo, pero la inesperada “putadilla” puso en jaque a un grupo de artistas que se lo tuvo que currar más de lo normal para llegar a sus seguidores.

Arrancó la jornada Zahara allá por las 6 de la tarde. Nuestra chica pop sonríe, coquetea, rockandrollea y, sobre todo, demuestra buen gusto en todo lo que hace encima del escenario. Sus chicos fabulosos dan cuerpo a las canciones que la de Úbeda defendió durante años en garitos. Destacó Tú me llevas con ese bombo resonando en un pabellón vacío. O Funeral, sobresaliente. Y sí, tocó Merezco.



Elastic Band fueron los segundos. Mandolina en mano, los granadinos se rieron (con respeto) de todos los topicazos que rodean el a veces obsoleto esteticismo del rock. Sus canciones no se entienden sin el carisma en directo de un trío solvente, de un vocalista un poco desequilibrado (es un piropo) y de una extraña (porque no se estila) voluntad de reinventar las cosas que ya hemos visto cien veces en otros artistas.

Ana Fernández Villaverde, alias La Bien Querida no quería ser cantante. Ni famosa. Quizás ésto explica su vergüenza escénica y su algo aburrido estatismo. Con todo, nadie niega que Romancero es uno de los discos del año. Un ejercicio de pop mestizo que el respetable recibió con gusto (había una pancarta que rezaba “Temazo Pop”). Su banda, entre los que se encuentra David Rodríguez, productor de su disco, está ya consolidada tras rodar por unos cuantos escenarios de la Península. Después, Ana flipó ante el gran número de fans que le pidieron fotos mientras veía los demás conciertos del festival desde la pista.

Excepticismo respecto a la presencia de los suecos Billie The Vision And The Dancers en el festival. Tuvieron su público específico y, sólo por su excéntrica propuesta (y vestuario, y vocalista, y puesta en escena...) mereció la pena ver algo distinto por esas tempranas horas.

Cuando salió Cooper al escenario casi 1.000 personas pululaban ya por el Multiusos. Poco dado a la expresividad, Alejandro Díez volvió a demostrar que la experiencia (la suya, en concreto) es un grado. Quizá en su mejor momento en directo desde que arrancara su carrera en solitario (lo dijo también Chema Rey en la presentación del músico), el leonés cantó temazos como Steph o La edad de la inocencia.



Lo que es imperdonable es la lamentable (no hay término más amable) acústica del pabellón que, de la mitad de la pista hacia atrás apenas se distinguía la música procedente del escenario del eco de la batería resonando con su correspondiente e insoportable retardo en las paredes del pabellón. No fue cosa de Cooper, por supuesto, pero en su concierto en particular se notó en exceso las limitaciones acústicas del recinto.

La disposición de los grupos, en general, no fue la más acertada. Colocar a Christina Rosenvinge y a Russian Red juntas (previo concierto de La Bien Querida) es un poco matador. Y no porque el folk no sea el género más animado del mundo. Si no porque, precisamente, los minimalismos de la rubia más importante del rock independiente o los de Lourdes Hernández se disfrutan mucho más en un entorno más íntimo.

El escenario se le quedó grande a Rosenvinge, en un concierto que el público recibió con apatía. Incluso, siendo Tu labio superior la cumbre de su carrera casi con toda seguridad. Conseguir el grado de complicidad con el público y la sinergia perfecta con la banda (entre la que se encuentra Charlie Bautista, también con Russian) en poco más de media hora es tarea ardua. Y corta el rollo a cualquiera. Christina se ha ganado a pulso el respeto unánime de la crítica y del público. Pero no. Anoche no convenció.

Lourdes Hernández tomó el relevo de Christina. Ya ante un público expectante por la salida de Sidonie al escenario, el estruendo cuando salió la madrileña fue de órdago. No es para menos. Todo está dicho ya de su debut. El triunfo de la naturalidad y la normalidad. Russian aparece con su guitarra y algo hace click en el cerebro de su público más allá del extendido “Russian-me-tiene-que-gustar-porque-soy-indie”. Lourdes encandila con su voz. A veces desmedida, a veces exquisitamente comedida en uno de los repertorios con más buen gusto de la noche: Cigarrettes, The don´t believe... Lanzo pregunta: ¿No tocó Nice Thick Feathers?. Juraría que no … pero ya dudo. Si no la incluyó en el repertorio, desde luego, fue una jugada valiente a lo Dylan que es de admirar.



Y por fin se hizo El incendio. El concierto que muchos de los presentes llevaban esperando desde hacía horas. Les vimos en Joy Eslava la noche anterior y las ganas no fueron las mismas, siendo sinceros. Pero sorpresas te da la vida: si la noche anterior todo había sido corrección, perfeccionismo, poses rockistas diseñadas más para la prensa gráfica que para su disfrute personal… en Salamanca se salieron.

Cañeros desde el principio, espontáneos, gamberros. Sidonie en estado puro, demostrando que son carne de multitudes (y no es algo negativo, es un resultado merecido). Jesus anima fervientemente al público y Marc incita a que su sobresaliente repertorio se coree como si no hubiera mañana. Por las horas, Moog fue el momento de la noche, pero también La sombra, Un día más en la vida (Con Zahara) o El incendio. Una chica se resbaló dos veces (con sendos hostiazos en sus corresponidentes nalgas). Pero acto seguido se levantaba y seguía bailando como si les fuera la vida en ello. En eso consisten los conciertos de Sidonie. El grupo y su público, plenamente libre, disfrutando de la jugada, y ellos coronandose como los grandes ganadores del festival (por número de asistentes y calidad del concierto). Y por fín, honraron en directo un álbum tan sobresaliente como su último trabajo.

Había cierta curiosidad con Iván Ferreiro. Muchos meses sin actuar en directo con banda. Pero, como decíamos antes, la experiencia de uno de los compositores más brillantes del pop español es un grado. Iván ofreció una amplia gama de poses y recursos interpretativos que cada vez definen su personalidad escénica de una forma más característica. Su situación en stand by (está preparando su tercer disco) hizo que no ofreciera nada nuevo. Pero escuchar la crudeza de Ciudadano A en directo no tiene precio. O la grandiosidad de Toda la verdad, Canciones para el tiempo y la distancia y El viaje de Chihiro. Otro de los peces gordos de la noche.



Después de Iván la cosa ya fue a menos. No por la calidad de los grupos, sino por una asistencia que fue reduciendose paulatinamente hasta que la cosa quedó en unas 600 personas en los dos últimos conciertos. Mucho tuvo que ver la larguísima espera (una hora) hasta que Magic Arm (con calzador en el cartel) actuaran como teloneros de Camera Obscura. Algunos aprovecharon a dormir (verídico), otros quemaron sus últimos cartuchos.

Era la primera vez que la formación actuaba en Salamanca en los diez años que vienen tocando por España (son escoceses). Pop folk de altura con una banda que bien podría encajar en el blues o en el soul, géneros que involuntariamente acarician en un directo eficaz, pero soberanamente soso.

Y ya a las 4 de la mañana: Second. Nos dió cierta pena que una banda de su nivel tuviera que actuar ante tan escasa audiencia. Ante la jodienda, uno puede achantarse y tocar por cumplir o entregarse a los pocos que quedan. Los murcianos optaron por lo segundo. Rincón exquisito, Palabras, A las 10, Invisible, Horas de humo... todo temones durante 45 minutos en los que José Ángel (vocalista) se desgañita, escala estructuras (con el correspondiente pensamiento de “ qué jefe, pero como se caiga...”), salta al público, o lo sube al escenario con ellos a tocar Todas las cosas, himno personal del grupo. Zahara (sí, doce horas después y por tercera vez) hizo a dúo Conocerte. El momento más especial: Más suerte, con Nando, Javi y Jorge desde el suelo desgranando la mejor canción de Fracciones de un segundo (y una de las mejores del último pop español).



¿Conclusiones? Demasiados artistas en un festival que se podría haber partido en dos (se entiende, dos días en Valladolid, dos días en Salamanca) y haberse llevado a una sala de aforo más modesto, que no evidenciase la decepcionante asistencia de un evento que debería haber nacido con ambiciones más controladas.

Y cuatro nombres propios que, a nuestro juicio, definen el presente y el futuro del pop nacional: Sidonie, Second, Zahara y Elastic Band.

KIKE DEL TORO
FOTOS: RAMÓN MATÍAS